Las torrijas son un postre típico de la Semana Santa. Se elabora a base de pan frito, leche y huevo. Requiere de ingredientes básicos y muy económicos, por lo que se trata de una receta al alcance de cualquier economía familiar. Aunque se pueda considerar como un postre de aprovechamiento, lo cierto es que resulta delicioso.
El secreto de unas buenas torrijas es el tipo de pan, una leche adecuada y la cantidad justa de azúcar. Junto a los huevos, son los ingredientes principales de la versión tradicional de este postre. En los últimos años, se hacen torrijas de diversos sabores como es el caso de la nata.
Para descubrir todo sobre el paso a paso de las torrijas de nata esponjosas, receta fácil de la abuela, en unCOMO te recomendamos que sigas leyendo este artículo.
¿Quieres saber cómo hacer torrijas de nata esponjosas? El primer paso es cortar 4 rebanadas de pan. Procura que tengan dos centímetros de grosor aproximadamente. Utiliza un cuchillo de sierra para hacerlo.
Aunque en esta elaboración se usa el pan de hogaza, tampoco es extraño usar panes de molde como el brioche para hacer torrijas. Estos panes permiten hacer una receta más moderna de las torrijas. ¡Así que hacer torrijas de nata esponjosas con pan de brioche o de molde también es una buena opción!
Endulza cada rebanada de pan con la leche. De esta manera, la leche impregnará toda la miga con un fino toque dulce. Para conseguirlo, vierte medio litro de leche entera en una olla o cazo pequeño.
Después, añade:
- La rama de canela.
- La nata para montar.
- La corteza de limón sin albedo.
- Los 75 gramos de azúcar blanco.
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Pon el fuego al mínimo y presta atención a la mezcla, pues la leche suele subir y rebosar por los bordes cuando rompe a hervir. En este punto, apaga el fuego y retira la olla para dejar infusionar cubriendo con papel film la boca del recipiente.
Observarás que se hincha y esto es una buena señal, pues indica que todos los ingredientes dejan su aroma en la grasa de la leche. En consecuencia, el sabor de las torrijas será exquisito.
Coloca una sartén con aceite de oliva virgen extra abundante y lo calientas a fuego medio. Mientras se calienta el aceite, prepara dos boles y un plato: en uno de ellos, vierte la leche tibia infusionada y en el otro, los dos huevos.
En el plato, coloca un trozo de papel de cocina para apartar las torrijas cuando estén fritas y eliminar el exceso de aceite.
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Primero moja el pan en la leche. No dejes las rebanadas dentro: tan sólo debes remojarlas rápidamente por ambas caras, sino corres el riesgo de que el pan se deshaga. Después, las pasas por el huevo batido previamente y escurres bien, eliminando el sobrante.
En tandas de dos rebanadas, introduce las torrijas en el aceite para freírlas bien por ambas caras.
Cuando las torrijas adquieran un color ligeramente dorado (nunca debe ser muy tostado), las sacas al plato que habías preparado anteriormente con papel absorbente. Utiliza una espumadera para no quemarte.
Cuando se enfríen, espolvorea un poco más de azúcar blanco y la canela en polvo por encima de cada torrija. Es importante que lo hagas cuando ya estén frías para evitar que el azúcar espolvoreado se convierta en almíbar.
¡Y listo! Ya puedes disfrutar de unas deliciosas torrijas de nata esponjosas con tus seres queridos. Como habrás comprobado, en poco tiempo tendrás hecho un postre muy dulce y económico que se puede comer en cualquier momento del año, pero en España es un clásico de la Semana Santa.
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- Puedes hacer las torrijas de la abuela usando pan de hogaza o pan candeal, también conocido como pan sobado o bregado. Se elabora con harina de trigo candela y su miga es densa y prieta, de hidratación baja y con poco alveolo, por lo que no resulta quebradizo cuando se empapa en la leche. Así pues, es otra buena opción para hacer torrijas.
- Puedes acompañar estas torrijas cremosas con nata de diferentes formas: con miel de flores, que realza el sabor dulce de las torrijas; con frutas frescas como las fresas y las frambuesas; con un poco de helado de chocolate o vainilla, creando una combinación única de frío y caliente; y con té o café, una bebida caliente que acompaña de forma excepcional a las torrijas.