Rosquillas de Semana Santa: receta tradicional de toda la vida
Las rosquillas de Semana Santa son de esos dulces que te hacen viajar en el tiempo, volver a la infancia, rememorar la cocina de siempre y disfrutar de las celebraciones sencillas, pero cargadas de significado. Y es que las rosquillas caseras de la abuela son una receta transmitida de generación en generación, convirtiéndose en uno de los dulces más emblemáticos de la cocina española, especialmente durante la temporada de Semana Santa. Esponjosas por dentro, doradas por fuera y con ese sabor inconfundible a anís, las rosquillas fritas de la abuela tienen un sabor inconfundible que deleitan a cualquiera que las prueba.
Por todo ello, en unCOMO queremos presentarte la receta tradicional de las rosquillas caseras de toda la vida, las rosquillas de Semana Santa, un dulce perfecto para acompañar un café, un té, un chocolate caliente o un vaso de leche en esta temporada. ¡Pruébalas!
Ingredientes:
Pasos a seguir:
Para empezar la elaboración de las rosquillas fritas de la abuela primero empezaremos preparando la masa. En un bol, bate los huevos junto al azúcar hasta que la mezcla esté espumosa y ligeramente blanquecina. Este paso es fundamental para lograr unas rosquillas caseras esponjosas, ya que al batir los huevos junto al azúcar introduciremos aire en la base de la masa.
A continuación, agrega el aceite suave poco a poco sin dejar de mezclar. Seguidamente, agrega la leche, el anís y la ralladura de limón. Mezcla bien todos los ingredientes hasta obtener una crema homogénea y aromática.
Tamiza la harina junto la levadura y, después, incorpórala poco a poco al bol junto al resto de ingredientes. Lo más importante en este paso es no echar toda la harina de golpe, sino ir introduciéndola lentamente sin dejar de mezclar, con el objetivo de obtener una masa suave que no se pegue demasiado a las manos.
Cuando tengas la masa lista, amasa ligeramente dentro del bol o sobre la encimera durante 2 o 3 minutos. No es necesario un amasado largo, solo lo justo para que la masa quede uniforme.
Forma las rosquillas tomando pequeñas porciones de masa. Forma una bola y haz un agujero en el centro con el dedo, dándole forma de rosquilla. Es importante que todas tengan un tamaño similar para que a la hora de freír se cocinen de forma uniforme. Ves colocando las rosquillas finalizadas sobre un paño limpio hasta que acabes de darle forma a toda la masa. ¡Hora de freír!
Calienta abundante aceite de girasol en una sartén profunda a fuego medio. Es importante que el aceite no esté demasiado caliente para evitar que se doren por fuera, pero queden crudas por dentro. Lo ideal para obtener unas deliciosas y auténticas rosquillas fritas de la abuela es freír en pequeñas tandas, dando la vuelta a las rosquillas esponjosas cuando estén doradas. Durante la fritura observarás cómo se inflan ligeramente, señal de que están quedando bien esponjosas.
Una vez tengas las rosquillas fritas, retíralas y colócalas sobre un papel de cocina absorbente para retirar el excedente de aceite. Una vez tengas todas las rosquillas de Semana Santa fritas déjalas templar a temperatura ambiente. Después, puedes pasar por azúcar si así lo deseas, para darles ese toque final tan característico.
¡Listo! En tan solo unos minutos tendrás tus rosquillas caseras de toda la vida listas para disfrutar. Deja que se enfríen antes de servir y así se asentará también la textura. ¡Buen provecho!
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Consejos
- La clave para disfrutar de unas rosquillas caseras esponjosas al puro estilo de la abuela está en la masa. En este sentido, te recomendamos realizar un amasado corto para garantizar que las rosquillas queden tiernas y no duras. Y si dispones de tiempo, lo ideal es dejar que la masa repose unos 10 minutos antes de formar las rosquillas... ¡Notarás la diferencia!
- Para que las rosquillas fritas de la abuela queden bien hechas por dentro, lo importante es usar un aceite suave para la fritura y una temperatura media. Sin la temperatura correcta podrían dorarse rápido pero no cocinarse bien por dentro. Controlando el fuego lograrás una fritura perfecta.
- Aunque el anís es opcional la receta de las rosquillas caseras de la abuela suele incluirlo, ya que es el ingrediente que marca la diferencia y que proporcionará el sabor inconfundible de las rosquillas de toda la vida.
- Las rosquillas pueden mantenerse tiernas entre 2 y 3 días después de prepararlas si las conservas adecuadamente en un recipiente hermético.