Roscos fritos de la abuela: receta tradicional de toda la vida
Los roscos de Semana Santa de la abuela son uno de esos dulces caseros que evocan recuerdos de la infancia, reuniones familiares y cocinas llenas de aroma a anís, limón y aceite caliente. Este postre típico del sur de España, muy popular en Andalucía, forma parte de la repostería tradicional que se prepara especialmente durante la Semana Santa, aunque en muchas casas se disfruta durante todo el año. La receta de roscos fritos andaluces se caracteriza por su sencillez y por el resultado: unos dulces dorados, ligeramente crujientes por fuera y muy tiernos por dentro. Aprender cómo hacer roscos fritos en casa es más fácil de lo que parece. Con ingredientes básicos y un poco de paciencia, podrás preparar unos roscos fritos esponjosos y fáciles que nada tienen que envidiar a los de las panaderías tradicionales.
En este nuevo artículo de unCOMO te enseñamos a preparar roscos fritos de la abuela: receta tradicional de toda la vida, aquellos que se elaboraban sin prisas y con ingredientes sencillos que siempre había en la despensa.
Ingredientes:
Pasos a seguir:
Para comenzar esta receta de roscos fritos andaluces, lo primero que debes hacer es aromatizar el aceite. Este paso es muy típico en muchas recetas tradicionales y ayuda a dar ese sabor tan característico a los dulces caseros. En un cazo pequeño, calienta los 100 ml de aceite de oliva junto con el anís en grano durante unos minutos a fuego medio. No debe llegar a humear, solo calentarse lo suficiente para liberar el aroma del anís. Una vez listo, retíralo del fuego y deja que se enfríe completamente.
Mientras el aceite se enfría, rompe los huevos en un bol grande. Añade el azúcar y bate bien con unas varillas manuales o eléctricas hasta obtener una mezcla ligeramente espumosa. Este paso ayudará a que los roscos fritos esponjosos y fáciles tengan una textura más ligera.
A continuación, incorpora la leche, la ralladura de limón y el chorrito de anís dulce si decides utilizarlo. Mezcla bien para integrar todos los ingredientes líquidos. Cuando el aceite aromatizado esté frío o templado, cuélalo para retirar las semillas de anís y añádelo al bol con la mezcla anterior. Remueve nuevamente hasta que todo quede bien integrado.
En otro recipiente mezcla la harina con la levadura química y la pizca de sal. Ve incorporando esta mezcla poco a poco al bol principal, removiendo con una cuchara o espátula hasta que la masa comience a tomar forma.
Cuando la masa esté demasiado espesa para seguir mezclando en el bol, pásala a una superficie ligeramente enharinada y comienza a amasarla con las manos. Trabaja la masa durante varios minutos hasta que esté suave, homogénea y ligeramente elástica. Debe quedar manejable, sin pegarse demasiado a las manos.
Forma una bola con la masa y cúbrela con un paño limpio. Déjala reposar durante unos 20 o 30 minutos a temperatura ambiente. Este reposo ayudará a que la masa se relaje y sea más fácil dar forma a los roscos.
Pasado el tiempo de reposo, toma pequeñas porciones de masa del tamaño de una nuez grande. Forma un cilindro con cada porción rodándolo entre las manos y une los extremos para formar el clásico aro o rosco. Continúa formando todos los roscos hasta terminar la masa. Colócalos sobre una bandeja ligeramente enharinada para evitar que se peguen mientras preparas el aceite para freírlos.
Calienta abundante aceite en una sartén profunda o en un cazo. El aceite debe estar caliente pero no excesivamente, ya que si está demasiado fuerte los roscos se dorarán demasiado rápido por fuera y quedarán crudos por dentro. Fríe los roscos en pequeñas tandas, dándoles la vuelta para que se cocinen de manera uniforme. Verás cómo empiezan a inflarse ligeramente y a tomar un bonito color dorado.
Cuando estén bien dorados por ambos lados, retíralos con una espumadera y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite. Mientras aún estén calientes, pásalos por una mezcla de azúcar y canela. Este acabado clásico aporta un toque dulce y aromático que combina perfectamente con el sabor del anís y el limón. Deja que se enfríen unos minutos antes de servir.
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Consejos
- Aromatiza el aceite con anís para lograr el sabor tradicional.
- Deja enfriar el aceite antes de mezclarlo con la masa.
- Usa huevos a temperatura ambiente para una masa más esponjosa.
- No añadas demasiada harina para evitar roscos duros.
- Deja reposar la masa para que sea más fácil formar los roscos.
- Fríe a temperatura media para que se cocinen bien por dentro.
- No llenes demasiado la sartén para mantener el calor del aceite.
- Rebózalos en azúcar y canela cuando aún estén calientes.
- Guárdalos en un recipiente hermético para que se mantengan tiernos.
- Al día siguiente siguen estando deliciosos y con más aroma.