Cómo dormir con calor: los mejores trucos para descansar bien
Conciliar el sueño con calor resulta un verdadero reto para muchas personas. Dormir y descansar bien durante el verano no es sencillo porque las altas temperaturas afectan a la calidad del sueño. Por ello, conseguir que tu habitación esté fresca es la mejor solución para dormir bien y una de las soluciones más obvias es el uso del aire acondicionado.
Sin embargo, utilizar durante muchas horas este dispositivo implica un gasto energético y económico importante. Trucos como beber más agua, abrir las ventanas y darse una ducha caliente antes de ir a la cama son muy simples y efectivos. Para saber cómo dormir con calor, y conocer los mejores trucos para descansar bien, en unCOMO te recomendamos que sigas leyendo este artículo.
- Bebe más agua
- Abre las ventanas
- Dúchate con agua caliente antes de dormir
- Usa una compresa húmeda
- Dormir sobre hielo
- Reduce la luz y busca más oscuridad
- Apaga los aparatos electrónicos
- Congela tus sábanas
- Ponte ropa de cama transpirable
- Elige un buen colchón
- Usa ropa de dormir suelta y de algodón
- Mantén las distancias
- Usa el ventilador
Bebe más agua
Beber un vaso de agua fría antes de dormir ayudará a que tu cuerpo se refresque e hidrate, reduciendo la sensación de calor interno. Además, repones la pérdida de líquidos provocada por el sudor durante el día y durante la noche. Mantenerse bien hidratado también mejora la circulación y favorece un descanso más profundo y reparador. Eso sí, evita tomar demasiada agua justo antes de acostarte para no tener que levantarte al baño durante la noche, o al menos no varias veces.
Abre las ventanas
Si notas que esta noche hay algo de viento, aunque no sea muy fresco, y no demasiada humedad, deja abiertas las ventanas durante la noche para que la brisa entre en tu habitación. Aunque sea algo evidente, muchas personas olvidan abrirlas cuando comienza a anochecer para que la habitación se vaya refrescando antes de irse a dormir. Además, si es posible, crea corrientes cruzadas abriendo puertas o ventanas opuestas para que el aire circule mejor.
Dúchate con agua caliente antes de dormir
Darte una ducha con agua caliente si tienes calor antes de dormir es una buena opción, incluso mejor que con agua fría. Siendo fría, tu cuerpo reduce el flujo sanguíneo de tu piel rápidamente y minutos después volverás a tener calor cuando vuelva a aumentar el flujo sanguíneo. En cambio, una ducha caliente aumenta el flujo sanguíneo a la piel y favorece la pérdida de calor en el cuerpo.
Usa una compresa húmeda
Es un método clásico y efectivo para que tu cuerpo baje de temperatura durante la noche. Humedece un paño o una toalla y póntela en el cuerpo o en la frente. Ten cuidado de no pasarte con el agua y evita empapar las sábanas. También puedes colocarla en zonas estratégicas como el cuello, las muñecas, las ingles o los tobillos, donde se concentra más calor, para un alivio más rápido.
Dormir sobre hielo
Si tienes hielo en el congelador, coge una bolsa y envuélvela en un paño de cocina o toalla pequeña. Luego colócala en la cama en la zona que te resulte más cómoda. Es un alivio instantáneo: ponte la bolsa de hielo en los puntos de pulso del cuello, las muñecas, la ingle, los codos, detrás de las rodillas e incluso en los tobillos. El frío se desplazará con rapidez por el cuerpo y notarás una sensación reconfortante casi de inmediato.
Reduce la luz y busca más oscuridad
Cualquier bombilla, aunque parezca pequeña, emite calor y puede calentar la habitación sin que lo notes. Aprovecha la luz natural durante el día y limita al máximo el uso de luces artificiales por la noche, especialmente antes de dormir. Además, mantener la habitación en penumbra ayuda a que tu cuerpo se prepare mejor para el descanso y se mantenga más fresco.
Apaga los aparatos electrónicos
Tan importante es apagar las luces como desconectar los aparatos electrónicos en la medida de lo posible. Dispositivos como el móvil, el ordenador o la televisión emiten luz y calor, lo que dificulta la conciliación del sueño y aumenta la sensación de bochorno. Guárdalos al menos una hora antes de irte a la cama para que tu mente se relaje. Aprovecha ese momento para leer en papel, meditar o simplemente descansar en silencio.
Congela tus sábanas
Dobla tus sábanas, mételas en una bolsa de plástico y mételas en el congelador mientras terminas de asearte antes de ir a dormir. No las dejes mucho tiempo, pero sí lo suficiente como para que se enfríen. Después, las pones en la cama para que te den una sensación de alivio temporal mientras concilias el sueño.
Ponte ropa de cama transpirable
La ropa de cama de buena calidad y ligera es transpirable, es decir, no atrapa el calor del cuerpo. Intenta que quede el menor calor posible atrapado bajo las sábanas para que te resulte más sencillo sentirte cómodo y fresco mientras te duermes.
En este otro artículo te mostramos Cuáles son las mejores sábanas para verano y cómo elegirlas.
Elige un buen colchón
Optar por un colchón de calidad es fundamental para disipar el calor de tu cuerpo de forma más eficaz que con otros modelos básicos. Busca materiales transpirables y frescos, como los que incorporan tecnologías de ventilación o tejidos termorreguladores. Así, evitarás que se acumule el calor mientras duermes. Invertir en un buen colchón no solo mejora tu descanso en verano, sino durante todo el año.
Usa ropa de dormir suelta y de algodón
Si te gusta dormir con pijama incluso en verano, elige uno de algodón, suelto y suave, para mantenerte fresco durante la noche. Este tipo de tejido permite que el aire circule y favorece la transpiración natural, al tiempo que absorbe el exceso de sudor y evita que la piel se irrite. Además, al ser ligero y cómodo, te ayudará a conciliar mejor el sueño en las noches más calurosas.
Mantén las distancias
Si duermes solo, este no será un problema para ti. Para aquellas personas que duermen acompañadas y pasan calor, mantener una mínima distancia evitará el aumento de la temperatura corporal provocada por el contacto físico. Aunque pueda parecer que no es lo más romántico, puede ser muy necesario según el calor de la noche.
Usa el ventilador
Un ventilador es más barato que un aire acondicionado, al menos a la hora de comprarlo. Enciende uno durante las primeras horas de la noche para que el aire se vaya moviendo con suavidad hasta poder dormirte. Este dispositivo te ayudará a reducir la sensación de calor de tu habitación. Además, si colocas un bol con varios cubitos de hielo frente al chorro de aire del ventilador, este llegará un poco más fresco a tu cuerpo.
En este post hablamos sobre Dormir con el ventilador encendido, ¿es bueno o malo?
Este artículo es meramente informativo, en unCOMO no tenemos facultad para recetar ningún tratamiento médico ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.
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